jueves, 20 de octubre de 2011

Tiritas nasales

Siguendo con el problema de mis ronquidos y dispuesto a acabar con ellos, me propuse probar las tiritas nasales.

Las noticias que yo tenía de ellas era que estaban pensadas para mejorar el rendimiento deportivo, mediante la apertura de las fosas nasales, lo que ayudaría a un mayor aporte de oxígeno a los pulmones.

La idea no parecía descabellada, y si era capaz de mejor el aporte de aire durante una competición deportiva, ¿por qué no iba a hacerlo también durante el sueño?.

El precio no era un impedimento, así que las compré y me puse una para dormir.


La primera impresión es que podía funcionar, ya que, efectivamente con ella respiraba mejor. Pero como ya he comentado en alguna entrada anterior, mi problema estaba ubicado en la garganta, y al acostarme volví a notar que algo la obstruía y me impedía repirar con comodidad.

Consecuencia: seguía roncando.

Ya que las había comprado, persistí en el intento y las usé durante algunas noches sin ningún resultado satisfactorio, así que al final desistí y las guardé para cuando saliera a hacer deporte.

En esto momentos están en un cajon de mi mesilla de noche hasta el día que decida tirarlas.

Esto no quere decir que no sirvan para nada. Evidentemente para el deporte si que hacen algo, y eso lo puedo constatar porque lo he probado también, pero no es tema de esta página.